¿QUÉ HACEMOS CON NUESTROS BONOS EN PESOS?
En lo que va de 2026 las curvas en pesos han tenido muy buenos rendimientos, con compresiones de tasas muy marcadas en el tramo corto de las mismas pero, ¿qué hacemos ahora?
Con el nuevo esquema de re-monetización de la economía mediante compras de divisas por parte del BCRA en el mercado libre de cambios, bajas en el nivel de encajes bancarios y diferentes señales de política monetaria que las autoridades han estado brindando, todo esto ha derivado en la buena performance de las curvas en pesos.
En lo que va de año, el BCRA lleva comprados un total de US$5.722 millones, muy por encima del ritmo medio que se había planteado el BCRA en la comunicación de su nuevo plan de diciembre de 2025. Estas compras de divisas, sumadas a ciertas medidas de política monetaria como baja de encajes e inyecciones de liquidez por participaciones en el mercado secundario, han logrado que las condiciones de liquidez se mantengan holgadas. El fiel reflejo de tal situación es el nivel de las tasas de corto plazo, tal como la caución en pesos a 1 día, que se ha mantenido firme en la zona de 20%.
El gobierno parece haber tomado nota sobre la marcada heterogeneidad en el crecimiento de la economía, con sectores como el agro, explotación de hidrocarburos e intermediación financiera creciendo a buen ritmo, pero aquellos sectores que ofrecen más puestos de trabajo, casos como comercio y construcción, están fuertemente estancados. Los marcados excedentes de liquidez en el sistema deberían sostener estos niveles de tasas, lo que podría derivar en mayores necesidades de crédito y una potencial reactivación del consumo.
Lo comentado anteriormente, ha empujado los rendimientos de las curvas en pesos a niveles relativamente bajos, ofreciendo un atractivo mucho menor de lo que ofrecían a principio de año. La compresión de tasas en el tramo corto de la curva CER ha sido la más pronunciada. Actualmente, no hay bonos CER con vencimiento en el corriente año que rindan tasas reales positivas. Sumado al cambio de postura del gobierno, la aceleración en los niveles de inflación llevó a que el mercado buscará cobertura en este tramo de la curva ante la corrección inflacionaria. Más allá del reciente repunte, el mercado sigue descontando en el precio de las curvas CER y tasa fija que el proceso de desinflación sigue vigente, principalmente para el segundo semestre del año.
Los niveles de tasas de interés reales negativas en el tramo corto de la curva CER y de tasa fija, elevan el atractivo de la estrategia de estirar duration y que ha tenido muy buenos rendimientos en el último mes. Pero acá es donde se plantean las mayores interrogantes, ¿se mantendrán en estos niveles las curvas en pesos?.
La performance de estos activos está determinada tanto por la evolución del tipo de cambio como por las condiciones de liquidez del sistema. Sobre este último punto, creemos que se mantendrán en niveles similares; sin embargo, tras la fuerte compresión de tasas, el upside en pesos luce acotado frente a un riesgo cambiario que podría derivar en correcciones más abruptas en los retornos.
Esta es sin lugar a dudas la variable que más dudas suscita al mercado. Con una distancia de más del 20% entre el precio del dólar mayorista y el techo de la banda (que al 15/4 se ubica en ARS 1679.05), plantea dudas sobre si tomar ganancias en los instrumentos en pesos y tomar algo de cobertura cambiaria. Creemos que es una idea válida, pero tampoco vemos un tipo de cambio tan demandado en los próximos meses, incluso se espera lo contrario.
Hay dos factores que invitan a pensar que el dólar no debería tener fuertes sobresaltos en los próximos meses, que pueden resumirse en una palabra: estacionalidad. En primer lugar, ya estamos en el periodo de inicio de la cosecha gruesa del complejo agroexportador (que se espera sea muy buena en términos de volumen) que suele extenderse hasta los meses de junio y julio, factor que implicaría una mayor oferta de divisas en el MLC. Por otro lado, entre abril y junio, la estacionalidad en la demanda de pesos entra en un periodo creciente, lo que impulsa las expectativas de mayor estabilidad cambiaria.
En síntesis, no vemos una importante presión en el tipo de cambio en el corto plazo, pero sí somos cautelosos con nuestras posiciones de bonos en moneda local debido a la brecha que hoy tenemos con respecto al techo de la banda. Claramente la relación beneficio – riesgo de estos instrumentos es menor a la de unos meses atrás, lo que llama a la prudencia. En nuestro fondo Chimpay Conservador seguimos y evaluamos de forma diaria los movimientos de los bonos en pesos y los movimientos en el tipo de cambio.
CHIMPAY SA – AAPIC CNV N°71 – ACyDI CNV N°218
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