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EL CAMINO HACIA EL FUTURO: COMPUTACIÓN CUÁNTICA

EL NU

A pesar de que hoy todos los ojos se posan en las empresas de infraestructura relacionadas a los datacenters, al igual que con el informe ligado a la robótica, creemos interesante parar la pelota, levantar la cabeza y empezar de a poco a mirar otros sectores disruptivos que marquen el camino a futuro. He aquí uno de ellos: la computación cuántica.  

Computadora cuántica vs computadora tradicional

Partiendo de la base, las computadoras cuánticas se diferencian de las tradicionales debido a la divergencia en los supuestos físicos bajo las que funcionan. En la computación tradicional, la mínima unidad de información se representa a través de lo que se conoce como bit, unidades que pueden ser un 1 o un 0, en cambio, en la computación cuántica tenemos a los qubits, los que pueden ser un 1, un 0 o ambos al mismo tiempo. Entonces, usando una analogía de una moneda que en una de sus caras tiene un 0 y en otra un 1, el bit es cuando la moneda exhibe una de sus caras, pero la cuántica es la moneda girando y donde ambas caras coexisten como posibilidades en el aire. Esto representa una potencia computacional que sigue una curva exponencial, no lineal como en las computadoras tradicionales. Veámoslo con un ejemplo: 

Supongamos que ponemos a resolver a ambas computadoras un laberinto que tiene miles de caminos posibles pero, lógicamente, solo uno correcto. En el caso de la computadora tradicional, por más que sea la más rápida del mundo, siempre irá un camino a la vez hasta encontrar el correcto. Por otro lado, la cuántica, no va un camino a la vez, sino que, en base a modelos probabilísticos “prueba” todos los caminos al mismo tiempo y resuelve el acertijo con un nivel de precisión altísimo. En otras palabras, la computación cuántica puede procesar niveles de información abismalmente más grandes y más rápidos de los que una computadora tradicional puede tolerar.

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Del laboratorio al mundo real: los obstáculos técnicos 

A pesar de que esta tecnología promete y mucho, no está exenta de múltiples desafíos por delante. Uno de los puntos destacados a seguir es que se demuestre que estas nuevas computadoras logran superar en eficiencia a las tradicionales en tareas con una utilidad real. Diversas estimaciones coinciden en que ello podría concretarse a fines de este año como plazo aproximado. De hecho, ya hemos visto ciertas noticias de empresas como Google, cuyas computadoras lograron superar la performance de supercomputadoras convencionales en ciertas tareas.  

Otro de los obstáculos a resolver es lograr la escalabilidad comercial de esta tecnología, lo cual llevaría varios años más. Los qubits que mencionamos anteriormente son muy frágiles. Las condiciones bajo las cuales estas máquinas funcionan son extremas, por ejemplo, la temperatura a la que deben funcionar es el cero absoluto, un umbral que representa la temperatura teórica más baja que se puede alcanzar en el universo físico. Si la temperatura o las condiciones cambian un milímetro, los qubits dejan de funcionar y todo el cálculo se estropea.

La batalla geopolítica en todos lados

Recientemente conocimos que el gobierno de EEUU invirtió cerca de 2.000 millones de USD en empresas ligadas a la temática. Mediante la Ley de chips y ciencia, la cual busca desarrollar la capacidad tecnológica e industrial de EEUU en industrias clave para la economía y seguridad nacional, la actual administración otorgó fondos para que empresas como IBM, D-WAVE, Rigetti, entre otras, puedan acelerar el desarrollo de esta tecnología. A este paquete se suman también importantes desembolsos a empresas como Intel para la fabricación local de semiconductores avanzados.

En definitiva, todo esto responde a la pelea directa que mantiene EEUU con China en la carrera tecnológica; una competencia de fondo donde, a pesar de que hoy la Inteligencia Artificial se lleva todas las miradas, el desarrollo de hardware y la computación cuántica son piezas igual de importantes dentro de la estrategia de ambas potencias. 

Cerrando, está claro que a la computación cuántica todavía le queda un largo trecho por recorrer y los desafíos que tiene por delante no son menores. Sin embargo, el ritmo de los avances actuales y el fuerte respaldo que está recibiendo el sector dan motivos para mantener una mirada optimista. Por eso, vale la pena seguir analizando esta temática de cerca y prestarle atención a un desarrollo que, paso a paso, empieza a pavimentar el camino del futuro.

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