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BITCOIN: LOS MOTIVOS DETRÁS DE LA SUBA Y QUÉ PODEMOS ESPERAR HACIA ADELANTE

EL NU

En las últimas semanas vimos una suba agresiva en el precio de Bitcoin, que pasó de la zona de los USD 62.000 a mediados de agosto hasta la zona actual de USD 76.000, acumulando una suba considerable en apenas un par de semanas. En esta edición abordaremos el porqué de la suba de BTC en los últimos días, cuáles fueron las razones fundamentales detrás de este movimiento y qué podemos esperar de acá en adelante.

EL DETERIORO FISCAL DE EE.UU. COMO CATALIZADOR

Hay varios factores que funcionaron como combustible para impulsar la suba. En primer lugar, y el que entendemos tuvo mayor incidencia sobre el precio del activo, se encuentra la noticia sobre la ampliación del plan de recompra de bonos de largo plazo del Tesoro de EE.UU. Consideramos que esta medida es tan solo una “curita” frente al enorme problema fiscal que atraviesa Estados Unidos, el cual, lejos de solucionarse, se estima que continuará profundizándose con el paso de los años.

Como venimos comentando hace tiempo (por ejemplo, en “SÚPER DÓLAR DE CORTO, ¿ESPEJISMO DE LARGO? EL IMPACTO DEL EFECTO WARSH EN ARGENTINA”), se proyecta un marcado deterioro de las cuentas públicas estadounidenses de cara a los próximos años. Se estima que la deuda pública en manos del público, que a fines de 2026 se ubicaría en torno al 101% del PBI, alcance el 120% hacia fines de 2036. Este incremento de la deuda implica que los déficits fiscales continúen profundizándose, en un contexto en el que la partida presupuestaria destinada al pago de intereses será cada vez mayor, que podría superar el gasto destinado a componentes como defensa y Medicare.

Estos desequilibrios, que representan un problema que no parece tener una solución clara ni una voluntad política suficiente para ser abordado mediante un programa fiscal serio, ejercen presión sobre las tasas de largo plazo de EE.UU., y con bastante sentido. Si los inversores perciben que el déficit será un problema durante los próximos años y que ese agujero fiscal deberá financiarse mediante mayores emisiones de deuda de largo plazo y a tasas más elevadas que las actuales, es lógico que exijan mayores rendimientos sobre los bonos existentes.

Esto explica, en parte, que, previo al anuncio del secretario del Tesoro, la tasa del bono del Tesoro estadounidense a 30 años haya alcanzado niveles no vistos desde 2007 y que actualmente permanezca en esos niveles, en un contexto en el que, al mismo tiempo, el dólar experimentaba un fuerte retroceso a nivel global.

CLARITY ACT

Más allá de la dinámica fiscal y macro, el tema regulatorio fue otro de los factores que tuvieron influencia en la performance del activo. El día martes 15, se llevó a cabo una votación fundamental sobre la ley conocida como Clarity Act. La votación tuvo lugar en el Senado de EE.UU., donde se buscaba determinar si el proyecto de ley avanzaría para ser tratado en el recinto. La iniciativa busca establecer si el token de una determinada red debe clasificarse como security o commodity y, en función de ello, qué agencia estará a cargo de su regulación (SEC para los securities y CFTC para los commodities). Esto brindaría una mayor certeza jurídica a los inversores y podría derivar en una entrada significativa de flujos al ecosistema.

El proyecto cuenta con el respaldo de referentes clave de la industria cripto y del propio Donald Trump, quien semanas atrás se reunió con líderes del sector en la Casa Blanca para impulsar la iniciativa. Sin embargo, el resultado de la votación no fue positivo para el proyecto, ya que no logró alcanzar los 60 votos necesarios para avanzar.

LA FED Y EL RIESGO DE CORTO PLAZO

El día miércoles 16 de septiembre, tuvo lugar la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal, en la que se decidió subir la tasa de los fondos federales en 25 puntos básicos. Este fue un movimiento que se encontraba ya descontado en los precios del mercado, por ende, lo jugoso del evento estaba en la presentación de las perspectivas de los miembros (excepto Warsh, que no está de acuerdo en dar proyecciones futuras) con respecto a las variables macro de cara al futuro, y en la conferencia de prensa posterior. 

Las conclusiones de la conferencia, en la que ya sabemos que Warsh, por más que le pregunten, no va a dar pistas sobre lo que él cree que serán los futuros pasos de la política monetaria, pasaron porque enfatizó que la economía es sólida, que le cuesta ver las condiciones financieras como restrictivas y que hoy el foco pasa por llevar la inflación al objetivo del 2%.

Sumado a eso, cuando se leen las posturas de los miembros, observamos que la mediana de las proyecciones muestra mayor crecimiento, menor desempleo y mayor inflación de lo que ellos mismos proyectaban en junio. Este conjunto de factores derivó en la decisión de subir tasas, más allá de que el mismo Trump viene presionando para que vayan en el sentido contrario dada la proximidad con las elecciones legislativas. 

A pesar de que esta suba ya estaba incorporada en los precios, las acciones terminaron el día de mala manera, mientras que las tasas cortas subían. Esta combinación se debe a que, además, los miembros del comité también expresaron que creen que habrá una nueva suba de tasas antes de fin de año, un factor que no estaba tan a la vista de los inversores. Este escenario, de un contexto más restrictivo para los activos de riesgo, perjudica a los activos de renta variable, entre ellos, claramente, Bitcoin.

EL TRAMO LARGO DE LA CURVA REFLEJA UN PROBLEMA ESTRUCTURAL

Pero cuando analizamos el tramo largo de la curva de bonos americanos, cuya sensibilidad responde a cuestiones más estructurales, como las expectativas de inflación de largo plazo, el nivel de deuda pública, los factores fiscales, entre otros, es aquí donde observamos que el rendimiento del bono a 30 años ha marcado un nuevo máximo en lo que va del año, situándose en la zona de 5.3%, niveles no vistos desde la crisis de las hipotecas subprime.

¿Qué queremos decir con esto? Que, más allá de la volatilidad que pueda generar, en el corto plazo, una suba o no de tasas en la próxima reunión de la FED, las debilidades estructurales de Estados Unidos, reflejadas en el aumento de los rendimientos de largo plazo, más que compensan este efecto transitorio de política monetaria. En otras palabras, mientras que el tramo corto de la curva se encuentra principalmente condicionado por las expectativas respecto a la política monetaria de corto plazo, el tramo largo continúa reflejando preocupaciones más profundas sobre la dinámica fiscal y macroeconómica de Estados Unidos. Y ante esta situación es donde, como venimos diciendo en ediciones anteriores, vemos debilidad de largo plazo en el dólar ante la falta de una respuesta clara y sensata del arco político estadounidense, dinámica en la que activos como Bitcoin son los principales beneficiados. 

BITCOIN Y ORO

En este contexto, activos cuya oferta es finita y no depende del político de turno ofrecen un atractivo superior al inversor y sus tesis de inversión cobran aún mayor sentido, y acá Bitcoin, junto al oro, son de los principales beneficiados. En caso de querer profundizar más sobre el funcionamiento de Bitcoin y de dónde subyace su certeza de escasez futura, los invitamos a indagar en nuestro blog “POR QUÉ CAE BITCOIN – Y POR QUÉ NO ES LA PRIMERA NI SERÁ LA ÚLTIMA VEZ”.

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